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Ricky Moyano · 4 nov 2026
Llamamos 78 veces a 40 inmobiliarias de Madrid en fin de semana y festivo, como lo haría cualquier comprador. En el 88% de las llamadas, nadie nos atendió.
La mayoría de personas que buscan casa trabajan de lunes a viernes y tienen poco tiempo libre. El fin de semana y los festivos son cuando por fin pueden comparar viviendas y llamar: es el momento en el que un comprador está más disponible para hablar y contar qué busca.
Quisimos saber qué pasa cuando ese comprador da el paso. Así que nos pusimos en su piel y llamamos.
Para nosotros, atender no es solo coger el teléfono. Es que alguien escuche al cliente y le resuelva lo que necesita en ese momento: el precio, cuándo puede ver la vivienda o cómo sería la compra.
Dicho de otra forma: si un comprador hubiera llamado a estas 40 inmobiliarias, en 33 de ellas nunca habría podido preguntar nada, y ninguna de esas 33 se habría puesto en contacto con él.
78 llamadas. 9 atendidas.
| Qué pasó | Llamadas | % | Un ejemplo real |
|---|---|---|---|
| El teléfono sonó hasta cortarse | 28 | 36% | Ni buzón ni mensaje. El cliente no puede ni dejar constancia de que llamó. |
| Buzón de voz | 18 | 23% | «Deje su nombre y teléfono y nos pondremos en contacto.» En la mayoría de casos, nadie lo hizo. |
| Solo contestó una máquina | 11 | 14% | Menús de teclas, voces grabadas o asistentes virtuales. En ninguna llegamos a ser atendidos. |
| Música de espera sin respuesta | 3 | 4% | 30 segundos de música sin que nadie dijera nada, ni siquiera «espere, por favor». |
| Teléfono apagado | 3 | 4% | «Apagado o fuera de cobertura»: la línea de la inmobiliaria era un móvil desviado. |
| Mensaje de «no disponible» o número inexistente | 4 | 5% | En un caso, el número que aparece en la web daba «el número no existe». |
| Nos colgaron | 2 | 3% | La misma inmobiliaria, las dos veces. |
| Nos atendieron | 9 | 11,5% | Alguien cogió el teléfono y pudimos hablar. |
| Momento | Llamadas | Sin atender |
|---|---|---|
| Fin de semana por la tarde | 25 | 92% |
| Festivo a mediodía | 14 | 93% |
| Festivo por la tarde | 39 | 85% |
Pensábamos que a mediodía, en plena jornada de un festivo, la situación mejoraría. No fue así: fue el momento con peor resultado.
Lo que más nos sorprendió fue que 7 de las 40 inmobiliarias ya tienen un sistema automático que contesta: menús de teclas, voces grabadas o asistentes virtuales. Saben que el problema existe y han invertido en resolverlo.
Pero en ninguna de esas 11 llamadas nos atendieron. Algunos ejemplos:
Un sistema que contesta pero no atiende puede dejar peor imagen que un buzón de voz: el cliente siente que le han prometido algo que no se cumple.
Separamos las 14 oficinas de grandes marcas internacionales del resto, y el resultado fue peor en las grandes:
| Oficinas | Llamadas sin atender | |
|---|---|---|
| Grandes marcas internacionales | 14 | 93% (25 de 27) |
| Inmobiliarias independientes | 26 | 86% (44 de 51) |
En las grandes marcas, además, está la mayoría de los sistemas automáticos: 9 de las 11 llamadas que solo contestó una máquina.
Solo 2 de las 40 inmobiliarias nos llamaron después, las dos tras la llamada del fin de semana: una unas 13 horas más tarde y la otra unas 20 horas más tarde. Tras las llamadas del festivo, ninguna nos había devuelto la llamada al cerrar el estudio.
Aun en los mejores casos, el cliente pasó la noche sin respuesta. En ese tiempo, un comprador con interés real ya ha podido hablar con otras dos inmobiliarias.
7 inmobiliarias nos atendieron al menos una vez, y solo 2 lo consiguieron en las dos llamadas. Tenían algo en común: un aviso breve al principio y, después, alguien que de verdad nos atendió.
Pongamos el caso de una inmobiliaria que recibe 10 llamadas en un fin de semana y apliquemos los resultados del estudio:
Si la vivienda media fuera de 500.000 € con un 3% de comisión, esa inmobiliaria estaría dejando de ingresar unos 15.000 € al mes, 180.000 € al año.
Cada inmobiliaria tendrá sus propios números: su volumen de llamadas, sus precios y su comisión.
La gente del sector trabaja muchas horas, y el fin de semana y los festivos son para descansar. No es un problema de falta de ganas. El problema es que justo cuando el cliente está más dispuesto a hablar, es cuando menos respuesta recibe. Ese interés se enfría, y cuando por fin alguien le llama, ya no es el mismo cliente.
Esta publicación empezó en nuestra página de LinkedIn.
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